Para ayudar a Haití tenemos que comenzar con respetar la dignidad del pueblo haitiano
Posted by Rissig Licha on 01 Feb 2010 at 11:56 am | Tagged as: Blogs
MIAMI—Primero, tembló la tierra. Luego, tardó la ayuda. Posteriormente, algunos rechazaron sus heridos. Más tarde, la insensibilidad de los integrantes de una misión humanitaria de médicos estremeció al mundo. Y, ahora le quieren raptar a sus indefensos niños. ¿Qué más va a tener que soportar el maltrecho pueblo haitiano?
Los pronósticos, desgraciadamente, no son halagadores. La palabra epidemia está en boca de todos los especialistas en salubridad pública toda vez que las condiciones infrahumanas en las que están millones de ciudadanos haitianos tras el seísmo del 12E presagian el posible contagio de enfermedades. Esa situación la agrava la ausencia de instituciones, entre éstas el gobierno, que puedan organizar el ordenamiento interno de la diáspora de ciudadanos desamparados y de un Estado que migró lde a calificación de fallido a desastroso.
Esa situación que ha conmovido a la opinión pública de países que por años obviaron por diversas razones la bomba de tiempo que representaba las condiciones socioeconómicas del país más pobre del hemisferio occidental no puede ser, sin embargo, una franca invitación para cualquier hijo de vecino que decida tomar en sus manos la mejor forma y manera en cómo se debe acometer el proyecto de creación de un nuevo Haití sin importarle un pito lo que piensen sobre su gestión el pueblo haitiano.
Por eso es altamente censurable la conducta de un grupo de misioneros norteamericanos que bajo la bandera de una “Misión de rescate de huérfanos haitianos” raptaron treinta y tres niños pretendiendo cruzar la frontera de ese país con la República Dominicana para establecer , según alegan, en un hotel de cuarenta y cinco habitaciones en Cabarete, un centro turístico en suelo dominicano un orfelinato.
El grupo de misioneros provenientes del estado de Idaho—mejor conocido por su cosecha de patatas—negó que estuvieran envueltos en el tráfico de niños y aludió, según indicara su vocero, Laura Silsby, a Prensa Asociada que “En este caos en que está el Gobierno ahora mismo, sólo estábamos tratando de hacer lo correcto”.
Los diez autodenominados rescatadores de la niñez haitiana tendrán que darle cuentas, como debe ser, a las autoridades haitianas de por qué pretendían sacar del país a todos esos niños, entre las edades de dos y doce años, aún cuando éstos tenían familiares todavía en el maltrecho país antillano.
Este es otro triste episodio en la saga de un pueblo que además de ser pobre, además de sacudirse con un potente terremoto, ahora está a la merced de cualquiera que quiera tomar en sus manos el futuro del país que radica, hoy más que nunca, en la nueva generación de haitianos que habrá de salir de los escombros de una sociedad que yace desprotegida e indefensa ante la rapaz conducta de cuantos piensan que están en pleno derecho de hacer y deshacer, a diestra y siniestra, lo que le venga en gana en suelo haitiano. Ese es el peor ejemplo de la arrogancia imperial de aquéllos que creen que son superiores a los demás. A Haití no se le ayuda con la imposición de soluciones foráneas, ni mucho menos con el irrespeto a la dignidad de ese pobre pueblo.
La solución a la problemática haitiana consiste en, primero, respetar su dignidad; segundo, apoyar solidariamente la construcción de una nueva nación solventada en latender las urgencias de hoy y tercero, en trabajar, al mismo tiempo, de forma paralela en un amplio programa de educación y capacitación para que en vez de condenarse a un futuro de pedir limosnas internacionales pueda aspirar a un mañana en el que a través de sus propios esfuerzos pueda competir en un mundo en el que hasta ahora no ha tenido, por sus deficiencias y la indiferencia de otros, cabida.

Bueno, RISSIG espero que muchos profesionales y estudiantes de INTERNATIONAL RELATIONS lean tus escritos y los apliquen en sus areas de enfoque en el dia a dia de esta tragedia… Y, para los comunes ciudadanos del mundo que nos sirva de leccion y de enfoque de prioridad y orden. Great write-up!
Rissig: estoy totalmente de acuerdo contigo.