La tragedia de Puerto Príncipe pone de manifiesto el peor comportamiento humano
Posted by Rissig Licha on 15 Jan 2010 at 12:24 pm | Tagged as: Blogs
MIAMI—El protagonismo y cacareo sobre las acciones de socorro del pueblo haitiano que proviene de parte de muchos que ayer ni siquiera miraban a Haití como un país meritorio de su atención pone al descubierto la hipócrita reacción de muchos, el malsano histrionismo de otros y el craso oportunismo de todos los que así se actúan que, en resumen, sólo sirven para presentar un cuadro hiperrealista sobre el uso y la manipulación de un modelo de solidaridad al servicio de intereses particulares que lo único que hace es poner de manifiesto el peor comportamiento humano. Mientras tanto, la tragedia humana de Puerto Príncipe sigue conmoviendo, como debe ser, el psiquis de todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
No es que esté en contra de la ayuda. No, todo lo contrario. La ayuda es más que necesaria. Los muertos ya están siendo estimados entre treinta y cincuenta mil—estadísticas que estremecen la sensibilidad con igual fuerza que el terremoto que azotó la isla de la Española—máximo cuando muchos de ellos todavía están pillados entre los escombros y otros expuestos a la intemperie en diversos estados de descomposición. Los heridos deambulan por las calles en busca de ayuda médica que, en la mayoría de casos, no llega a tiempo y cuando llega, llega a medias. El setenta por ciento de las edificaciones de la capital haitiana hoy son ruinas. Los servicios básicos no existen. La comida es insuficiente. El Estado colapsó. No hay Ley, ni mucho menos Orden. El anárquico arrabal que existe sólo servirá para poner a prueba la paciencia y el temperamento de aquéllos que acuden al llamado de socorro.
A la hora de la necesidad, en el momento en que los haitianos necesitan una urgente respuesta a su situación además de los buitres oportunistas provenientes de diversos puntos del planeta también brotan las espinas del mismo árbol—los oportunistas haitianos que sólo ven en la tragedia nacional una coyuntura para avanzar su causa. Ese es el caso de Jean Bertrand Aristide el ex sacerdote católico y depuesto presidente acusado de eliminar opositores políticos y limpiar las arcas, igual que hicieran en otras épocas los Duvalier, del Palacio Presidencial—una réplica del Petit Palais de Versalles— en el barrio de Pétionville.
Aristide no ha tenido mejor idea que anunciar, desde su exilio en África del Sur, que está dispuesto a regresar a Puerto Príncipe para ayudar al pueblo haitiano. ¿Ayudarlo a qué? A recordar su nefasto paso por la presidencia. A crear mayor discordia en un pueblo que hoy yace mortalmente herido, tanto corporalmente como institucionalmente, y lo menos que necesita es una división más. Aristide no suma, resta. Como también restan todos los que usan de plataforma, para que el mundo hable de su bondad, la trágica suerte del pueblo haitiano. Ayudemos sí, pero no para que nos lo reconozcan. Ayudemos porque esa es la única respuesta cristiana a esta gran malaventura. Ayudemos porque eso es lo que reclama nuestra consciencia. Todo lo demás, está demás.
La comunidad internacional de repente se ha humanizado, luego de haber apoyado la tirania de los Duvalier durante mas de dos decadas y de ignorar por decadas la tragedia humana de ese pais. Con el advenimiento de las armas tacticas de largo alcance y del “entente cordial” entre la URSS y los EEUU de que Castro no exportase su revolucion, la isla perdio importancia estrategica del punto de vista geopolitico. Ambos lados de la isla de la Espanola fue dejada a la merced de los politicos oportunistas criollos. Entre ellos se encuentra Jean Bertrand Aristide en Haiti. En la Republica Dominicana la lista resulta interminable.
Los augurios para la Republica Dominicana son desoladores. Con un gobierno corrupto hasta la medula, dispuesto a abrir la frontera por razones “humanitarias” para permitir el influjo y la eventual no repatriacion de haitianos, veremos el descalabramiento ambos paises. La secuela de pestilencias, carencias, inseguridad, criminalidad y narcotrafico acabara finalmente en la desestabilizacion del fragil balance politico en la Republica Dominicana.
Sin embargo, quizas “la carga se acoteje en el camino”, como decia el infame Joaquin Balaguer, y terminemos siendo una sola nacion, sueno dorado de las grandes potencias. Estas ultimos no quieren a “los negros” en sus paises endemicamente racistas.
La situacion en Haiti es sumamente grave a todo nivel y nos forzaran a integrarnos. En nuestro pais hay un sector que promueve la integracion. Estos vende traidores se escudan detras de razones humanitarias y globalistas pero perversas de naturaleza.
Que expliquen como pretenden que un pais como la Republica Dominicana absorba un territorio equivalente a una tercera parte de su territorio, y a una poblacion similar en numero a la suya? Alemania aun esta sufriendo el agotamiento financiero resultado de su integracion con la Republica Democratica Alemana.
Lo que ocurre es que a ninguno de los que estan en el poder en la RD les importa el bienestar del pais; estan alli para enriquecerse. Y que mejor negocio, como caido del infierno, que la desgracia haitiana?
Ya veremos los peajes que demandaran los funcionarios dominicanos por el uso de los puertos y aeropuertos, de las carreteras, del espacio aereo, en fin, de la infraestructura del pais. Y ni decir las ganancias para el sector privado, que hara de esta tragedia su “agosto”. Estan tambien a los que les conviene la mano de obra barata que requiere nuestra industria azucarera y de construccion. En fin, nada bueno va a resultar de la desgracia de nuestros vecinos, excepto el enriquecimiento de las asociacion de malhechores que gobierna a ambos paises.
¡Qué tristemente cierto es todo lo que planteas, Rissig!
Te felicito por no sumarte al coro de los llorones falsos por la actual tragedia de un país donde, muchos años antes de este espetacular terremoto, ya la gente se moría “a chorros”, no porque se le cayese la casa encima, sino porque no tenían qué comer. Pero los que ahora se retuercen de dolor por el sufrimiento de los hermanos haitianos, no se habían dado por enterados. Los comités de ayuda a Haití se han multiplicado como la yerba mala, y ya he oído advertencias de que entre ellos hay quienes se están aprovechando de la tragedia haitiana. Por ese motivo yo le aconsejo a todo el que desee de donar en efectivo que lo hagan a través de una organización con una trayectoria honradez y experiencia en darle ayuda a Haití, como Food for the Poor y otras similares que llevan años en eso y saben lo que se debe y se puede hacer.
No ser muy bien acogido tu blog hoy por ir contra la corriente, pero de eso se trata este oficio.