La gallina chavista cacareó con claridad el arribo del huevo podrido del totalitarismo
Posted by Rissig Licha on 06 Dec 2009 at 01:09 pm | Tagged as: Blogs
MIAMI—La transparencia, sobretodo en la política, resulta refrescante salvo en aquéllos casos en que surge producto de una reflexión hecha con el expreso propósito de revelar, ex post facto, los verdaderos objetivos de una iniciativa que, hasta ese momento, había sido promovida a través de la disimulación o el engaño como lo que en realidad ni es, ni nunca tuvo la intención de ser. Ese es el caso de las salas constitucionales que, a partir de la pandemia de reformas constitucionales, se están propagando por la región latinoamericana con mayor virulencia que el virus H1N1 y que, lejos de agilizar la interpretación de los alcances de las constituciones en vigor se han convertido en organismos susceptibles al control y manipulación política por parte del oficialismo para diluir libertades individuales y allanar el camino para la arbitraria interpretación de la institucionalidad y la implantacón de gobiernos totalitarios, algo que ha quedado confirmado, nada más y nada menos, por la presidenta el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.
Luisa Estela Morales, quien es a su vez presidente de la Sala Constitucional, se quitó la careta y, con ello desvistió todos los argumentos que esgrimen muchos, tanto en Venezuela como en otras jurisdicciones en dónde proyectos emulando el modelo establecido por el Comandante Hugo Chávez Frías avanzan a su propio paso, sobre la independencia política de las salas constitucionales al declarar en la víspera del décimo aniversario de la Constitución Bolivariana que “la división de poderes debilita al Estado” así expresando una interpretación que lejos de proteger la separación de poderes y promover los contra pesos y balances que garanticen una mayor institucionalidad basada en el respeto del pluralismo y el derecho a disentir lo que hace es promover la concentración del Poder y la conformación de un Estado totalitario.
El resto de los países latinoamericanos que han aprobado o están en vía de aprobar la creación de Salas Constitucionales como una cuarta instancia de poder superior en la que el Ejecutivo con el poder de designación de sus integrantes tiene una mayor inherencia deben de tomar pausa y reflexionar sobre las relevantes declaraciones de la jurista chavista a favor de que la Constitución Bolivariana del 1999 que consta de 350 artículos sea objeto de revisión porque, según Morales, “una cosa es la separación de poderes y otra es la división”. Si o lo hacen esstarían allanando el camino hacia el unipartidismo.
“La existencia del Consejo de Estado o el principio de colaboración entre los poderes son muy sanos y permiten que el Estado, que es uno, y el Poder, que es uno dividido en competencias, puedan coordinar”, sentenció la jueza Morales, quien dos años atrás defendió el hecho de que la Sala Constitucional no se convirtiera en un Tribunal separado del Supremo por entender que eso serviría para desestabilizar el país.En aquélla ocasión Morales indico que “Aunque eso corresponde a la iniciativa de reforma que ha planteado el Presidente de la República, sí tenemos un criterio. Hemos analizado nuestro sistema, y encontramos que en el capítulo de protección constitucional de la Carta Magna de 1999, se establece una Sala Constitucional con iguales facultades que cualquier Tribunal Constitucional, pero integrada al Poder Judicial, y esto ha sido muy beneficioso. En cambio la experiencia de otros países donde ese Tribunal se encuentra como un ente enfrentado al Poder Judicial crea dicotomías que no son positivas. En casos como España, Italia, Colombia y otros en Latinoamérica, ese enfrentamiento es una situación difícil para la estabilidad de cualquier país”.
Pero ¿qué diferencia hay entre una Sala Constitucional independiente de la Suprema al servicio del Ejecutivo y un Tribunal Supremo interpretando la constitución a la sazón del Presidente por entender que la división de poderes debilita al Estado? Ninguna. Tan peligrosa resulta la una como la otra porque, en los dos casos, ambas operan como entes al servicio del Poder Ejecutivo dejando poco margen para la disensión y el pluralismo que es lo que persiguen todos los que favorecen los modelos totalitarios que si no estamos atentos sigilosamente nos introducen en pueblo tras pueblo latinoamericano bajo la falsa premisa de que con ello nos garantizan mayores poderes y derechos populares. Más claro no canta un gallo, o en el caso de Morales más claro no cacarea una gallina aunque, en este caso, sea para anunciar el arribo de un huevo podrido.