November 2009
Monthly Archive
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Posted by Rissig Licha on 28 Nov 2009 | Tagged as: Blogs
SANTO DOMINGO— Nadie sabe dónde están. Primero escapó José Figueroa Agosto, un narcotraficante prófugo de la justicia puertorriqueñas, quien evadió el cerco de los agentes de la División Nacional de Control de Drogas (DNCD) en medio un allanamiento a principios de septiembre de un vehículo de su propiedad estacionado en el aparcamiento del edificio de su pareja, Sobeida Félix Morel, en el que incautaron US$4.6 millones. Semanas después la Félix, luego de pasar algunos días tras las rejas, abandonó su celda gracias a una orden judicial excarcelándola y, ni tonta ni perezosa, levantó vuelo. ¿Hacia dónde? Nadie sabe. Lo que sí se sabe es que van cerca de noventa días desde que se inicio esta trama de intriga criminal que ha dado margen a todo tipo de especulaciones sobre el grado de complicidad oficial en la fuga de esta pareja de Bonnie & Clyde antillanos ya que esa sólo puede ser explicación del por qué la respuesta del gobierno de la República Dominicana a este caso de narcotráfico ha sido tan torpe.
Figueroa Agosto, quien tenía en su posesión documentos, posteriormente incautados, que avalaban sus múltiples identidades, no ha sido visto en más de dos meses. Y Sobeida lleva más de dos semanas sin que las autoridades sepan cuál es su paradero. Pero el que lleva todo ese tiempo sin hablar sobre el tema y cuyo silencio desconcierta lo es el flamante secretario de Interior y Policía—Franklin Almeyda Rancier—quien en todo el trayecto de la investigación no ha dicho ni jí, ni esta boca es mía y, lo que es peor aún, ningún periodista ni siquiera se ha tomado la molestia de preguntarle a la máxima autoridad del orden público su parecer sobre el insólito caso de la desaparición de estos importantes peones del cartel de drogas que opera en esta isla, aún cuando el funcionario sí ha tenido tiempo para promulgarle al país que en la época navideña habrá de levantar el vedo a la venta de licores después de cierta hora. Figueroa, Félix y Almeyda simplemente cogieron las de Villadiego—los primeros dos por vías desconocidas y el tercero mediante su mudez han evadido sus responsabilidades.
Nadie pretende que esta tierra antillana tenga en sus cuerpos castrenses del orden público a un Hércules Poirot. Ni siquiera a un Sherlock Holmes, Ni tampoco a un Dick Tracy. Pero lo que si desconcierta es que la actuación de las autoridades más se asemeja al trabajo que el gran Peter Sellers inmortalizó en el personaje del Inspector Clouseau o, peor aún, en las investigaciones que serían capaces de acometer Los Tres Chiflados. Nadie sabe cómo se evadió Figueroa. Solo que aprovechó un taponamiento vehicular en una de las principales avenidas de la capital de Santo Domingo para salir corriendo como el vallista Félix Sánchez eludiendo a sus perseguidores.
Algunos dicen que Sobeida es rehén de captores no identificados y como muestra de ello el periódico El Nacional publicó días atrás una fotos de la joven, vinculada a la red de narcotraficantes que opera en ésta ciudad, con las manos atadas y muestras de que había sido víctima de una golpiza. Unos dicen que las fotos son producto de un fotomontaje, otros que son auténticas. A esas alturas, a las autoridades se les ocurrió la brillante idea de ofrecer una recompensa de RD$1 millón de pesos (casi treinta mil dólares estadounidenses) por información que les posibilitara su captura—algo que resultaría menor a una propina apropiada para un caso en el que se decomisaron valijas en las que encontraron US$4.6 millones en efectivo.
Otra versión apunta hacia la salida de la Félix por el Aeropuerto Internacional las Américas (AIL) en un vuelo con destino a Europa en el que se embarcó utilizando un billete sacado a su nombre y utilizado el 12 de septiembre pasado al abordar una aeronave de Air Europa. Migración dice que no, que no salió por ahí, que no hay constancia alguna de que burlara el cerco migratorio ya que en el Aeropuerto de Barajas en Madrid no hay confirmación migratoria que una pasajera con esa identidad haya sido admitida al continente europeo. Houdini no lo hubiera podido haber hecho mejor. Pero al parecer en Santo Domingo no hace falta ser Houdini para evadir a las autoridades. De hecho una notificación del Ministerio Público a la Dirección de Migración fechada el 11 de noviembre pasado tardó cinco días en ser oficialmente registrada como recibida en esta última dependencia. El propósito de la comunicación era el de recabar información de si alguien de nombre Félix había partido del país. Cinco días le tomó a la misiva llegar del centro de la ciudad a Boca Chica, dónde está el aeropuerto un trayecto que, en el peor de los casos, puede tomar cuarenta y cinco minutos por carro.
No hay por qué ser Poirot, ni Holmes, ni Tracy para saber que tiene que haber expresa manipulación oficial para que la comunicación de tan especial requerimiento en tan importante caso de narcotráfico no fuera transmitida ipso facto a las autoridades de Migración para efectivamente establecer un cerco portuario que impidiera la salida de la evadida, particularmente después de que Figueroa, vinculado amorosamente con la Félix, había logrado burlar a sus perseguidores y desvanecerse como la niebla en la noche sin dejar rastro de dónde pueda estar.
Mientras tanto, Almeyda sigue mudo. El presidente Leonel Fernández Reyna de viaje. Antes de partir, el primer mandatario quien había calificado el incidente Figueroa-Félix como “una burla”, se reunió con altos mandos de la Policía y de las Fuerzas Armadas. No se sabe si en esa reunión recibiera información que le ayude a recabar la cooperación de las autoridades policiacas de España, Portugal y Francia—los países que visitará—para, en compañía del séquito que le acompañaba, hacerse cargo personalmente del caso, algo que su secretario de Interior y Policía parece no haber hecho.
A lo mejor en las próximas horas o días nos llegarán informes del Viejo Continente de que la comitiva presidencial, apoyada por la gran sagacidad del séquito de acompañantes que se embarcó con el presidente, logre dar con la enigmática evadida. Esa hazaña sería de gran alivio para el pueblo dominicano que está a oscuras, además de por los apagones tradicionales a los que está acostumbrado, por la inexplicable desaparición de estos dos prófugos y el elocuente silencio del secretario de Interior y Policía. Ni el Gordo del Norte (no crean que es el capo del Cartel del Norte, sino Santa Claus) sería capaz de hacerle un mejor regalo a una sociedad que siente en cuerpo y alma el flagelo de la sistemática corrupción del sistema de justicia y orden por las obras del narcotráfico organizado que cada día adquiere mayor injerencia en las instituciones llamadas a servir al pueblo. El apresamiento de la Félix sería un final feliz a una trama que ni la imaginación de una Agatha Christie, ni la de Arthur Conan Doyle, hubiera sido capaz de producir. Mientras tanto ni Poirot, ni Holmes, ni Dick Tracy, ni mucho menos el pueblo dominicano saben por qué Franklin Almeyda no sabe de Sobeida.
Posted by Rissig Licha on 26 Nov 2009 | Tagged as: Blogs
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