MIAMI—Esta es la semana en la que se destacan tres baños. El presidente francés Nicolás Sarkozy gastó, de acuerdo con el diputado socialista René Dosière, dos cientos cincuenta mil euros en una ducha imperial. Un onceno de tercera categoría, Alcorcón, con una nómina total de un millón de euros enjabonó los merengues del Real Madrid con su presupuesto de ciento cincuenta millones de euros antes de estrujarle una humillante derrota cuatro por cero. Y el presidente Hugo Chávez Frías instó a sus compatriotas a ahorrar agua para hacerle frente a la falta de ese líquido mediante la implantación de un nuevo régimen sanitario: el baño de tres minutos. Esa solicitud de Chávez Frías se produjo antes de echarles un balde de agua fría al pueblo venezolano al hacer pública la propuesta presupuestaria para el 2010 en la que se asigna dos mil millones de petrodólares para cubrir los gastos de la presidencia.

“Hay gente que se pone a cantar en el baño media hora. Tres minutos son suficientes para no quedar hediondo, se los garantizo. No estamos en tiempos de jacuzzi, no estamos en tiempos de jaboneras, vamos a ahorrar el agua y energía eléctrica”, dijo Chávez antes de cuestionar el derroche de agua en la bañera, “¿qué comunismo es ése? Yo he contado que con tres minutos es más que suficiente. Un minuto para mojarse, otro para enjabonarse y el tercero para enjuagarse. Lo demás es un desperdicio”.

Eso mismo piensa Dosière de lo que se gastó Sarkozy durante la presidencia francesa de la Unión Europea durante el segundo semestre del año pasado que, según estimados del propio diputado alcanzaron ciento setenta y cinco millones de euros, convirtiéndola en la segunda más costosa en la historia detrás de la presidencia de la alemana Angela Merkel, quien gastó ciento ochenta millones de euros, trece mil más que los habitantes de Alcorcón, ciudad madrileña que dio una mayor sorpresa futbolística que el maracanazo de los uruguayos a Brasil en la Copa Mundial del 50 en la que derrotaron a los verdiamarillos por el marcador de dos a uno.

Si ese hubiera sido el resultado final del juego de los merengues el regreso al Bernabeu de la ciudad que está a trece kilómetros de Madrid hubiera sido menos humillante. Pero no fue uno, ni dos, ni siquiera tres, como el baño preferido por el Comandante Chávez Frías. De hecho, la fría realidad es que el equipo de Florentino Pérez parecía más un suspiro que un merengue permitiendo cuatro goles a un rival de menor categoría pero gran determinación, la misma con que Nicolás, sin encomendarse a nadie, se gastó una fortuna en una ducha y Chávez Frías ni se inmuta al bañarse con más de dos mil millones de petrodólares en momentos en que en Venezuela no hay agua, ni luz, ni muchas garantías individuales. Pero sí hay agua para derrochar en los caprichos de su presidente. Mientras tanto, el pueblo sólo puede aspirar a poder darse un baño de plantas para sacar las malas energías, particularmente las que emanan de Miraflores.