MIAMI—Esta ha sido la semana de las listas, forjadas por listos que han sido responsables para que algunos de los listados en una de las listas hayan salido trasquilados y estén listos a dedicarse a la limosna mientras que los otros, los de la otra lista compuesta por los que quisieron pasarse de listos para congraciarse con el listo gestor del listado van a tener que listar las razones que tuvieron para querer estar en ese listado. No hay que ser listo para entender que algunos de los listados fueron seducidos por la codicia, mientras los otros, los de la otra lista, estaban guiados por la concupiscencia o por la morbosa necesidad de estar mencionados en el listado del listo.

No se trata de la Lotería navideña, ni tampoco la de las figuras más destacadas del año de la revista Time, ni tampoco la de los más ricos de la revista Forbes, aunque muchos de los que aparecen en esta última también aparecen tanto en la que ha trasquilado a muchos como en la que tomó casi tres mil páginas listar a todos sus integrantes.

La primera de las listas, la más corta, surgió de la creatividad, si así se le puede llamársele a lo que logró gestar por casi dos décadas su creador, Bernard L. Madoff que, sin lugar a dudas, pasará al Libro de Récords de Guinness como el responsable por el Esquema Ponzi más grande en la historia. Uno que, a juzgar por los estimados preliminares de las pérdidas de los participantes en la operación fraudulenta de inversión, puede sobrepasar los cincuenta mil millones de dólares. Los principales listados en el Esquema Ponzi al estilo Madoff leen como un Quién es Quién financiero: HSBC, Santander, BBVA, UBS, la familia Thyssen, BNP Paribas, Nomura y el Royal Bank of Scotland.

La segunda de las listas con más de doscientos mil donantes, es producto de la tenacidad del célebre William Clinton, mejor conocido como Bill, otrora presidente de los Estados Unidos, hoy consorte de la senadora Hillary Rodham, secretaria designada de Estado en la nueva administración Obama que es la razón por la que el primero tuvo que hacer pública por vez primera la lista de sus benefactores que le inyectaron quinientos millones de dólares a la Fundación Clinton. La agencia EFE identifica entre los mayores donantes los gobiernos (o entidades vinculadas) de: Arabia Saudí y la República Dominicana, que fueron los que más fondos aportara, entre diez y veinticinco millones de dólares; Noruega de cinco a diez millones de dólares, Kuwait, Qatar, Dubai, Brunei y Omán hasta cinco millones de dólares, e Italia, Jamaica y China, menos de un millón de dólares. La fundación al publicar el listado indicó que el noventa por ciento son aportaciones inferiores a doscientos dólares y que la donación media es de cuarenta y cinco dólares, mientras unas doce mil personas dieron diez dólares o menos..

Es obvio que tanto una como la otra de las listas levantaran grandes interrogantes en la República Dominicana, pero ninguna mayor que la siguiente: ¿cómo es posible que el Consejo Presidencial del Sida (COPRESIDA) de la República Dominicana un país con un presupuesto público con un déficit operacional mayor a los mil millones de dólares haya aportado similar cantidad de dinero que uno de los países más ricos del planeta, la Arabia Saudí? Por eso, uno de las reacciones más esperadas es la rendición de cuentas de aquéllos en posición de autorizar el donativo de ¿por qué era tan importante para un pobre país hacer un aporte de esa cuantía? Amén de ¿qué obtuvo la República Dominicana a cambio de esa inversión?

Es probable que nunca se obtenga una respuesta oficial a ninguna de estas preguntas, como tampoco nunca se supo el costo real del Metro de Santo Domingo hoy en la víspera de su inauguración, ni qué pasó con los ciento treinta millones de dólares de un empréstito no autorizado, como requiere la Constitución por el Congreso, entre la empresa Sun Land y el gobierno dominicano. La donación del Gobierno de la República Dominicana (GORED) que cubriría cerca del diez por ciento de la deuda del Estado con las generadoras eléctricas y el costo estimado del subsidio anual por la operación del Metro de Santo Domingo, estaría así añadiéndosele a otra lista, la de los asuntos pendientes de una explicación, que, al parecer, va a estar bastante pobladita que la de Madoff y de mayor cuantía que la de Clinton.

Ese es el saldo de la apetencia por estar listado entre los listos a codiciarse con el Listo Mayor, que con su gestión y relación con estos estados pudiera poner en entredicho cualquier gestión futura con la canciller norteamericana, si es que la famosa lista Clinton no llegase a afectar la confirmación de Hillary a la secretaria de Estado.

¿Cuál es la moraleja que nos deja la develación de estos listados? Lo mismo que la fábula de las moscas: “A un panal de rica miel dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron presas de patas en él. Otra dentro de un pastel enterró su golosina”. Al reflexionar sobre la suerte de las moscas queda claro que los humanos corazones perecen en las prisiones del vicio que los domina, como queda refrendado por los dos listados que en estos días tanta atención han acaparado.