Canto para Chávez
Posted by Rissig Licha on 24 Aug 2008 at 08:45 am | Tagged as: Blogs
MIAMI—El mejor piropo u homenaje que se le puede hacer a alguien es la emulación de su filosofía, conducta, gesta o legado. Nada lo iguala, como nos ha quedado ampliamente confirmado por el histriónico presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Comandante Hugo Chávez Frías, quien arrancando una página del accionar del Rey Juan Carlos I de España, pretende a través de una nueva Ley Orgánica de Telecomunicaciones tener el control para decirle a los medios de comunicación independientes de su país “por qué no te callas”.
No sabemos si en su reciente visita a la Madre Patria, tras la cual cargó con el Banco de Venezuela, propiedad del Banco de Santander, en la que Su Majestad le regaló una camiseta con la frase que rezumbó por todo el planeta desde la Cumbre Iberoamericana de Chile a finales del 2007, tuvo tiempo para compartirle al monarca sus deseos de imitarle. Independientemente de ello, el Congreso Bolivariano se apresta a darle un tapabocas, por instrucciones del Comandante Chávez Frías, a los medios de comunicación con la inminente aprobación, ya sancionada por el Tribunal Supremo de Justicia, de un estatuto que, a todas luces, representa la más seria amenaza a la libertad de expresión desde que asumiera el poder por la vía electoral el ex golpista militar.
La nueva Ley, según El Nuevo Herald, faculta a Chávez a ser el único que podrá ordenar la suspensión de cualquier tipo de “transmisión, emisión o recepción de signos, señales, escritos, imágenes, sonidos o informaciones de cualquier naturaleza”, mediante “comunicación por voz, datos y videos que esté actualmente inventada o por inventarse”, invocando razones de “orden público, la seguridad o los intereses de la Nación”.
Parece que no le ha sido suficiente con el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV), ni con la clausura por intervención militar de varias estaciones de radio y periódicos, ni por el sutil control de medios a través de los gastos publicitarios del Estado. La voracidad por controlar el derecho inalienable de todo ser humano a manifestarse en libertad, a disentir, a protestar o, por el contrario a plantear las bondades, apoyar al gobierno y aplaudir al chavismo, supera cualquier otra consideración, inclusive el rotundo NO que le expresó su pueblo hace casi un año a una nueva constitución para implantar un modelo socialista de ordenamiento social.
Y, lo peor del caso es que todo esto ocurre en la antesala a las próximas elecciones provinciales y municipales en la que también, siguiendo el ejemplo del Rey Juan Carlos I, ha buscado la forma de acallar a la oposición mediante la inhabilitación, por la vía de infundadas y caprichosas acusaciones y procesos judiciales, de las candidaturas de aquéllos en posición de hacerle pasar un rato amargo al chavismo.
¿Es esa la vía para crear la sociedad de igualdad que profesa el chavismo construir bajo la etiqueta del nuevo socialismo del siglo XXI? Bueno, si nadie habla o puede hablar, si nadie cuestiona ni puede cuestionar, si nadie tiene el derecho de publicar o transmitir lo que al autodenominado monarca del socialismo bolivariano no le gusta oír, entonces estaríamos ante una sociedad de iguales.
Iguales por el silencio de aquéllos que no hablan o no se atreven a hablar, aunque no serían pares de aquéllos a los que Chávez le pida cantar como a un guacamayo amaestrado que sólo profiere palabras ante la orden inapelable de su amo o de una pequeña chinita que simula en la inauguración de los Juegos Olímpicos de la China capitalista hacia lo externo pero totalitaria hacia lo interno, una canción que, en realidad la cantaba otra de sus conciudadanas que no fue agraciada a la hora del reparto de una cuota de belleza y, en consecuencia de ello, los que mandan en Pekín le dijeron “usted, no canta aquí”.
Estamos ante el más infeliz espectáculo de que, a diferencia del Rey, quien en Santiago de Chile estaba haciendo uso de su libertad de expresión, por capricho y arbitrariedad de un Estado cada día más monolítico y semejante a los absolutistas regímenes estalinistas que asfixiaban los derechos humanos de sus pueblos durante la época de la Guerra Fría, sea Chávez quien decida quién canta, cuándo canta, dónde canta y para qué canta cada venezolano. Si no fuera algo serio sería propio de un nuevo reality show chavista, por una cadena nacional impuesta, por supuesto, por el propio Chávez Frías. A falta de título yo lo llamaría “Canto para el Encanto del Único Juez, el Comandante Chávez”.
