Asuntos del corazón
Posted by Rissig Licha on 27 Sep 2007 at 08:55 am | Tagged as: Perspectiva
MIAMI—Al momento de recibir esta bitácora van a descubrir las razones por la cuáles no he estado prestando la atención que siempre le he dado a mi comunicación con ustedes. No he estado de vacaciones. Ni tampoco trabajando veinticuatro horas. En estos días he estado absorto con asuntos del corazón. Día, tarde y noche me he dedicado a cosas del corazón.
No se preocupen, ni estoy trabajando para la revista Hola, ni tampoco le estoy siguiendo la pista a Britney Spears o París Hilton, aunque tengo que admitirles que estuve atento a la apertura de la serie Cane—un Dallas de hispanos, para hispanos y para los que no son hispanos también que por primera vez van a ver que hay hispanos y, no pocos, que ni están aquí ilegalmente, ni sólo se dedican a trabajos que nadie quiere sino que son, en realidad, los dueños del circo—que comenzó esta semana por CBS. Bueno y ¿si no estoy ni faranduleando, ni tampoco escribiendo poesías como Rubén Darío, ni mucho menos envuelto en indiscreciones, en qué estoy?
Es hora de aclararlo. Sigo en mi cuarto con mi amante. De hecho, ahora tengo dos, una en Santo Domingo y otra aquí, en Miami, que además está lista para viajar el mundo conmigo. Ni Porfirio Rubirosa en sus buenos tiempos podía jactarse de tanta suerte. Sigo durmiendo bien, gracias a la providencia de tratarme tras años de abandono la apnea del sueño.
Ese encuentro con mi amante nocturna y la mejoría significativa que produjo en mi calidad de vida fue la que me llevó a dedicarme a los asuntos del corazón que me tienen alejados de ustedes aunque sólo en cuanto a asuntos de bitácora porque aunque los apuntes han estado ausentes ninguno de ustedes lo ha estado de mí.
A partir de ese momento el orden de prioridades para Mari, mi fiel compañera y verdadera amante y, también para mí, cambiaron. Con una sentencia propia de un tribunal inapelable Mari dictó los próximos pasos: “ahora que ya duermes bien vamos a ponerle atención al otro tema que hemos venido posponiendo: el peso”.
Por un momento llegué a pensar que Leonel Fernández Reyna, el presidente de la República Dominicana, que últimamente nombra a cualquiera que pase por la acera del frente del Palacio y, hasta por la de atrás, con tal de que lo apoyen en su reelección, me había puesto a cargo del Banco Central. Ya me estaba saboreando la compensación mensual, estimada en $60 mil dólares—40% más que lo que gana George W. Bush como presidente de los Estados Unidos y cuatro veces más de lo que ganaba Alan Greenspan como presidente del Banco Central de los EE UU—cuando caí en cuenta que el peso al que se refería Mari era el mío, que tenía más que ver con el recién nombrado asesor gastronómico del Palacio Nacional, Mike Mercedes, que con la divisa dominicana.
Atento a que en estas cosas es mejor no polemizar sino simplemente responder con un “no problem” acepté la sentencia de la licenciada Gassó que a partir del pasado año tiene una doble personalidad pues aquí en Miami es la señora Licha que resulta ser una gran forma de mantener a todos en ascuas sobre la verdadera identidad de esta gran mujer de dulce sonrisa pero temple de acero—inoxidable para todos e inolvidable para algunos que tratan de menospreciar o minimizar su intelecto, talento y dedicación a las causas que adopta. Y, a estas alturas yo me había convertido en una causa, ni celebre, ni pérdida pero causa en definitiva.
Acudimos al doctor para que nos indicara los pasos a seguir en este gran proyecto de disminución gastronómica.
“Felicítese por lo mucho y bien que usted ha comido en sus años porque a partir de ahora va a estar bajo un régimen alimentario distinto”, me dijo el galeno al que visitamos. Cualquier cambio de régimen, aunque por la vía democrática me causa en el mejor de los casos, algún tipo de expectativas y, en el peor de los casos, trauma.
“Cero arroz, cero pastas, cero azúcar”. Aquello parecía el ataque insurgente de los Sandinistas contra el Congreso nicaragüense bajo la dirección del Comandante Cero. Pero sabía que este exiliado era cubano y no Edén Pastora y que, además, el Comandante Gassó o la Licha como se le conoce en las corrientes miamenses aplaudía el triunfo de las proteínas sobre los carbohidratos.
Al próximo día otro médico. Otro comentario. “Estás gordo”. Coño, dije para mí ¡qué gran observador este médico! “Vamos a hacerte unos exámenes a ver cómo estás”. Su asistente apareció con una razuradora y pensé que con lo que cobran hoy los médicos parecía muy razonable que además de afeitarme el bolsillo me afeitaran la barba. Pero no, no era para la barba, quería transformarme, como me transformó en un metrosexual, me estaba rasurando el pecho para hacerme los exámenes.
Seis cables más tarde, salió de una impresora un electrocardiograma de mi corazón. “Esto no luce bien, debes ir a un doctor del corazón”. Pensé inmediatamente en Corín Tellado, pero no terminé en manos de la novelista sino en otro doctor, pero no el famoso Dr. Phil. Más exámenes. “Usted tiene que hacerse más exámenes”, dijo este médico.
En tres días me sacaron más sangre que el chupacabras—según Wikipedia, la enciclopedia digital favorita de Fernández Reyna, el término chupacabras es el nombre de un ser mitológico contemporáneo que ataca a animales de diferentes especies en zonas ganaderas, agrícolas o rurales. Se dice que existe en América Central y América del Sur, en países como México, Chile, Guatemala, en la isla de Puerto Rico, etc; y en algunas zonas del sur de Estados Unidos—en una de sus excursiones.
El Comandante Gassó de las FARC, no las de Colombia aliadas al Comandante Hugo Chávez Frías sino las Fuerzas Armadas en Rebeldía contra los Carbohidratos, llegó a Miami en medio de un tríptico propio del Drácula de Bram Stocker y tomó el mando de las fuerzas anti-carbohidráticas y con el mismo gusto con que el Dr. Atkins lanzó su cruzada empezó el proyecto auto designándose, sin decreto presidencial, asesora gastronómica de la Casa Licha.
En ese proyecto contaba con el libro de reglamento que el primer doctor había proporcionado. En una semana nueve libras menos era el saldo de la ofensiva de las fuerzas Gassó. Pero los exámenes y las segundas y, hasta terceras, opiniones brotaban como capullos de rosales en primavera. El último de los médicos volvió a coincidir con los demás. “Hay que hacer más exámenes, el electrocardiograma muestra una irregularidad”.
Hasta el médico que me presentó a mi amante nocturna estuvo de acuerdo con los demás. “Creo que lo más probable es que tantos años de mondongo—tripa, menudo o callos—longaniza, chicharrón, puerco asado han tenido su efecto. Es bueno que te hagas todos los exámenes porque todavía estás a tiempo. Dale gracias a Dios que esto surge del interés de perder peso y no de una visita a la sala de emergencia con un problema cardiaco”.
El próximo examen era, nada más y nada menos, que un cateterismo, algo que rima con catecismo—la exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica, atestiguadas o iluminadas por la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el Magisterio eclesiástico—que tenía que hacerme religiosamente ¡ya!
El Comandante Gassó hizo todas las preguntas de rigor y temprano en la mañana salimos hacia nuestra cita con el cateterismo que es una forma de Inquisición arterial. Yo con ropas cómodas, como las que usa a partir del pasado año el Comandante Fidel Castro y el Comandante Gassó de negro. “No creas que vas para Blandino—la principal funeraria de República Dominicana—adónde vamos es a Baptist que aunque se escribe con la misma inicial dista mucho de la primera”, le dije, agregándole, “ponte algún color para que no luzcas tan fúnebre”.
Llegamos a Baptist bajo una lluvia torrencial. El estacionamiento estaba necesitado de su propio cateterismo, estaba inundado. Tras media hora de peripecias para estacionarnos llegamos a la recepción de la unidad de intervención cardiovascular y fuimos sometidos a una serie de interrogatorios y contrainterrogatorios—más preguntas que una Conferencia de Prensa presidencial.
Cuarenta y cinco minutos más tarde pasamos a los salones en las que preparan a los pacientes. Cuatro enfermeras descendieron sobre mí. “Le vamos a tener que afeitar todavía más”, dijo una. “Bueno”, le dije, “la verdad es que yo no me afeité a propósito así que prosiga”.
La verdad es que en estos menesteres yo era un neófito. Nunca, pero nunca, me habían afeitado dónde me estaban pasando la razuradora eléctrica como cuando le quitan la lana a un ovejo. “Usted debe ser libanés”, me dijo la enfermera. Carajo, pensé, “esta niña además de enfermera es vidente nunca pensé que me identificaran por dónde ella me estaba afeitando, pero parece que mi herencia es innegable.
Al rato llegó el médico quien procedió a someterse al contrainterrogatorio del Comandante Gassó. Nunca antes me había sentido tan orgulloso de mi líder bélico, días de interrogatorios dirigidos a mi persona estaban siendo contrarrestados con sus preguntas. “El procedimiento puede durar entre una hora y hora y media, todo depende lo que encontremos y si lo podemos resolver durante la intervención. Si tenemos que abrir alguna arteria e insertarle una viga (en ese momento me sentí como si estuviera hablándome en términos mineros) entonces tendrá que pasar la noche aquí. De lo contrario esta noche se puede ir para su casa”, indicó el doctor al interrogatorio del Comandante Gassó.
No pasaron quince minutos que me llevaron a la sala de intervenciones. Iba con chofer, sí un camillero que me zarandeó por todo el hospital y que sin necesidad de un GPS llegó a su destino. Allí me recibieron dos enfermeras más—en un día había visto más enfermeras que Ben Casey durante su serie televisiva—quienes procedieron a desnudarme y ordenarme que me colocara en la mesa de intervenciones. Parecía una oveja sin lana pero no tenía tiempo para pensar en cómo lucía el cuerpo de un libanés tropical. Me sedaron y lo próximo que supe es que estaba fuera de la sala de intervenciones.
Por un momento pensé que la cosa era peor que la que esperábamos. No creo que pasé más de veinte minutos en la sala. Seguro que tenía que hacerme otra intervención. Resignado esperaba la llegada del médico y del Comandante Gassó. Llegaron al rato. “Usted puede rehabilitarse con dieta y medicamentos. Dele gracias a Dios que se le descubrió esta anormalidad en una visita rutinaria porque estamos a tiempo”. Un éxito, pensé, uno que tengo que compartir con mis compañeros de ruta en esta bitácora que ha permanecido silente durante días por asuntos del corazón.

Ahora tengo tu consentimiento publico de que vamos a comer proteinas…..por bastante tiempo!!!!!! Gracias por los piropos. XXOO
Comandante Gassó prepárate porque estoy organizando una contra revolución con el ELP, que al igual que las FARC que tu comandas tampoco son colombianas. El Ejercito de Liberación del Régimen de las Proteínas, que tiene como su inspiración a Marco Polo, el gran viajero italiano que trajo del Oriente la pasta.
Bueno Maestro, aqui estoy a sus ordenes, porque vamos a dar carpeta juntos por mucho tiempo. Y a la Comandante GASSÓ que siempre firme.
Bueno, ahora a buscar la proteina gastronomica con el mejor sabor. Nos harias un gran favor en ese descubrimiento. Espero ver los resultados!!
Rissig,
Extrañamos la bitacora por varios días, pero esta estuvo genial. Nos compensaste a todos. Nos alegramos de que todo haya salido bien y felicitamos a la Comandante Gassó por su autoridad porque a rebajar se ha dicho!!!!
ER PAPI…
BIENVENIDO DE NUEVO….
1.- QUIEN LE DIO PERMISO A ESE MEDICO PARA DECIRTE “ANORMAL ???
2.- ES QUE ESA ENFERMERA NO TENIA QUE BUSCAR TAN ABAJO… CON VER ESA LINDA MIRADITA VERDE.. HUBIERA ENCONTRADO EL LIBANES QUE LLEVAS DENTRO…
3.- y ahora quien aguanta a la comandante GASSO con un señor a su lado hermoso inteligente y flaco…
4.- esta bitacora estuvo genial POR FAVOR… escribe un libro… pero por este estilo… me recuerda a “la muchacha de la cola de caballo” si no la leiste aun hazlo…
5.- besos a los dos y sigan en la batalla del cuido…
¡Qué bueno que el lunes te diste un buen gustazo en”Delicias de España”! El último en un buen tiempo, por lo que cuentas, pues ahora a despedirse de todo lo indebido y pecaminoso…en el campo gastronómico, claro. Con una hija tan linda y en la línea, no podías hacer menos para que mi ahijadita,se sienta orgullosa de tener un padre guapo, apuezto y en la línea. Me alegro mucho que hayas tomado esa decisión, y verás que como todo en la vida, esto es “mental”, pues hay mucho bueno que se puede disfrutar sin necesidad de comer carbohidratos, lo sé por experiencia. Espero que nos veamos pronto de nuevo, compadre, y esta vez, POR MAS TIEMPO. Te felicito por tu decisión, y, odece, obedece a la autoridad, que lo hace por tu bien, como el niño bueno que eres.
Lillian, (la comay)
Perdón por las erratas en el mensaje anerior, debí haberlo leído antes de enviarlo…yo sé que se escribe apuesto, y no apuezto…:)
La Comay
PD…AL FINAL DE CADA UNA DE TUS BITÁCORAS NOS TIENES QUE REPORTAR CUANTAS LIBRAS HAS PERDIDO…..
Bueno amigo …siga las instrucciones y gracias a dios no paso de ahi…
besos a los dos
Mildred