Un menú exquisitamente político
Posted by Rissig Licha on 31 Jul 2007 at 09:17 am | Tagged as: Perspectiva
SANTO DOMINGO—La ingenuidad en la política es grave, pero la ingenuidad de los políticos suele ser óbice de un grado de imbecilidad, de dos grados de soberbia o de un cinismo de tercer grado. Todavía no acabo de entender en qué grado se encuentra el juez presidente de la Junta Central Electora (JCE), Julio César Castaños Guzmán, a quien le tomó todo un fin de semana corroborar para la prensa local el hecho de que un almuerzo entre los miembros de su tribunal y el Presidente Leonel Fernández Reyna, celebrado en Palacio había sido “exquisitamente político”.
Así reaccionó a las críticas de los dos principales partido–el Partido de la Revolución Dominicana (PRD) y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) sobre la razón para que en el almuerzo en Palacio al que estuvo acompañado por el pleno de la JCE estuviera el consultor jurídico de la Presidencia y delegado del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ante la JCE, César Pina Toribio sin ninguna representación de los partidos de la oposición.
La cónclave de la JCE con el oficialismo suscitó, como tenía que hacerlo, grandes suspicacias en los partidos de la oposición toda vez que Castaños Guzmán se personó con el equipo entero de nueve jueces al almuerzo en Palacio. Los jueces nombrados en noviembre del 2006 llevaban largos meses sin ver al primer ejecutivo dominicano y en la víspera de consultas sobre la Constitución que quiere Fernández Reyna, a diez meses de los comicios en que se decidirá su reelección.
No se sabe cuál fue el menú, pero a juzgar por la caracterización de Julito me atrevo a jurar que para ser “exquisitamente político”, debe haber estado compuesto varios platos. Me atrevo a aventurarme sobre la selección de platos que saboreó la corte electoral con la corte del presidente.
Primero, un cocktail de lambí (carrucho o caracol) que suele ser resbaloso como la posición de un político dominicano en plena campaña. Seguido de un chivo ripiao, picante como la disputa sin resolver entre Fernández Reyna y su mano derecha y opositor a la reelección dentro del PLD, Danilo Medina. Acompañado por moros y cristianos, por aquello de dar la apariencia de convivencia política y pluralismo aunque se pretenda aprobar sin la participación de los sectores más afectados una nueva Ley de Seguridad Social en el Congreso. Con un aguacatito por el lado, para poder contar con un poco de aceite natural que ayude a que resbalen las críticas de la oposición. No creo que el vino seleccionado haya sido de Neyba porque en Palacio, por aquello de ser consistentes, lo que gusta es Petrus y el vino fronterizo todavía no le llega al tobillo al francés. Para postre, mangos banilejos, dulces como los beneficios que el Director de Aduanas, Miguel Cocco, alega están siendo disfrutados por varios funcionarios corruptos. Y, como cierre, café, negro, como si no existiera la impunidad debe ser el futuro de los imputados por Cocco.