July 2006
Monthly Archive
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Posted by Rissig Licha on 02 Jul 2006 | Tagged as: Perspectiva
La falta de seriedad en la búsqueda de soluciones a la perniciosa situación fiscal por la que atraviesa el Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico, la misma que tiene el ánimo de cuatro millones de residentes de esa pequeña isla caribeña en un vaivén entre la ansiedad y la angustia, entre el desconcierto y el hastío, no debe de sorprender a nadie.
Es la misma falta de seriedad con la que, desde su creación en 1952, uno y otro gobierno bajo el ELA ha manejado la cuestión pública, obviando la realidad en favor de la demagogia. Ese cuento de hadas es precisamente el mismo que la Oficina de Contabilidad General, un organismo adscrito al Congreso de Estados Unidos, ha puesto en entredicho en un informe que deja entrever, fuera de toda duda, el hecho de que las políticas de los gobiernos insulares son las responsables de la situación.
”Operación manos a la obra”. Con ese lema de campaña comenzó todo el montaje que hoy se ha venido abajo. La esclavizante dependencia en el monocultivo del azúcar, tarea que daba trabajo a más de 200,000 campesinos, daba paso al nuevo esquema económico, el nuevo modelo, producto de las mejores y más brillantes cabezas del ELA, que establecía un programa de beneficios fiscales que, unidos a energía barata y mano de obra barata sentaba las base del gran proyecto de industrialización.
”El progreso que se respira”. Tras la primera fase de industrialización liviana, encabezada por la aguja, que sólo sirvió para emplear a la nueva mujer puertorriqueña relegando al obrero agrícola, incapaz de mostrar la misma destreza para amolar su machete en la confección de tejidos de doble pespunte, al desempleo o al destierro en campos hoy ocupados por mexicanos y centro americanos, llegó la hora de atraer mayores industrias pesadas, con capacidad de crear empleos en cientos de miles para, con ello, mitigar un desempleo crónico que siempre ha rondado el 15 por ciento de la fuerza trabajadora.
”Las petroquímicas crearán más de 100,000 empleos”. En esta etapa el volumen de la demagogia llegó a niveles nunca antes vistos. Se anunció la construcción de un superpuerto, creado en una isla artificial, con capacidad para satisfacer las necesidades de refinación de crudo de toda la costa este de los Estados Unidos a ser suplidas por las torres de refinación que se levantaban por toda la zona sur del país.
”Puerto Rico: el mejor de dos mundos”, proclamaba otro slogan en otro momento. La fortaleza de Estados Unidos, unida a la libertad de acción de una nueva y creativa fórmula de asociación política entre el pueblo soberano de Puerto Rico y la nación más poderosa del mundo. Todos los beneficios sin ninguna de las desventajas. Ciudadanía por un acto del Congreso. Acceso libre a territorio estadounidense. Libertad para contar con un equipo representativo en las Olimpiadas con la oportunidad de enfrentase al de Estados Unidos. De tú a tú. Cero sales tax y ningún impuesto federal. Más de $13,000 millones en transferencias anuales del gobierno federal al gobierno del ELA para el financiamiento de programas sociales.
”La estrella más brillante del Caribe”, decían años atrás. El ingreso per capita más alto del área. Una vitrina democrática en la que más del 85 por ciento de los ciudadanos capacitados para votar ejercía su derecho cada cuatro años para elegir a todos los candidatos insulares, pero a ningún candidato nacional –cero voto presidencial. Un verdadero estado bilingüe. Esa era la aspiración de los anexionistas, resolver el problema de insuficiencia económica y ausencia de un verdadero modelo de desarrollo con la superposición de una nueva estrella a la bandera norteamericana.
Todo ha quedado al descubierto como un gran engaño al destacarse en el estudio congresional que el modelo puertorriqueño ”ha fracasado en la generación de empleos porque no ha tomado en cuenta la falta de calificación de su masa trabajadora”. Es decir, lo que ha ocurrido tenía que ocurrir porque nunca se le dio la educación que requería el pueblo para las nuevas posibilidades de empleo. Y quizás nunca se le dio la educación porque algunos pensaron que un pueblo sin educación es más fácil de controlar y manipular.