¡Ojo con los racistas disfrazados de patriotas!
Posted by Rissig Licha on 22 May 2005 at 06:08 am | Tagged as: Perspectiva
La legislación para reformar las leyes migratorias, pendiente de consideración en el Congreso de Estados Unidos, está dando pie a la intervención en la discusión a algunos protagonistas que, escudándose en la histeria terrorista que todavía vive la nación tras el ataque a las Torres Gemelas, arguyen en favor de mayores restricciones migratorias en pos de una mejor red de seguridad pero que, en realidad, lo hacen porque les sirve de coartada para enmascarar la verdadera razón de su oposición: objeciones de origen racial a que el país siga diversificándose.
La intención de la legislación que respaldan el presidente George Bush y los senadores John McCain, republicano por Arizona, y Edward Kennedy, demócrata por Massachusetts, es la de viabilizar que millones de trabajadores migrantes que actualmente laboran en EEUU –de los que se estiman hay más de diez millones de hispanos– puedan regularizar su situación mediante la obtención de su residencia, y que otros 400 mil puedan viajar anualmente para trabajar en esta nación que, a través de su historia, siempre ha resultado fortalecida por la inmigración. Esta legislación legalizaría una situación que por existir fuera de la ley lo único que logra es que se atropelle a los más indefensos y proclives al abuso de depredadores que, con la violación de sus derechos civiles y el empleo de la usura, los desvalijan.
Las fuerzas opositoras a las reformas migratorias tratan de focalizar la atención de la nación en la migración proveniente del sur por la frontera con México, que caracterizan como un colador migratorio de más de 1,600 kilómetros de longitud.
Estos grupos antiinmigratorios ni mencionan el hecho de que la frontera con Canadá es precisamente el doble –3,200 kilómetros de longitud– que la de México, por lo que queda claro que la preocupación no es puramente por el riesgo.
¿Acaso Osama bin Laden y sus simpatizantes ignoran la realidad geográfica de EEUU? Seguramente que también desconocen que mientras en la frontera con México Estados Unidos cuenta con 10,000 patrulleros en la frontera con Canadá sólo hay poco más de mil. Por ende, si el jeque terrorista fuera a tramar la mejor manera de introducir sus agentes en EEUU, ¿por dónde lo intentaría?
La clave del comportamiento de estos patriotas xenófobos quizás esté en cómo ha cambiado el perfil de la migración en EEUU en los últimos 30 años. En 1970, según el Censo de población, el 63% de los inmigrantes a EEUU provenía de Europa o Canadá. Para el 2000, el 48% de los inmigrantes había nacido en México, América Central o el Caribe. Y, como consecuencia, ahora sí se escucha un coro contra la inmigración.
Si estos racistas enmascarados pudieran, pasarían un Acta de Exclusión Hispana –tal y como el Congreso aprobó el 6 de mayo del 1882 el Acta de Exclusión China para impedir que siguieran emigrando ciudadanos chinos a EEUU. Esa acción, tomada tras la llegada de gran número de chinos para trabajar en la construcción de vías ferroviarias en el oeste de la nación, sirvió de base para que entre 1910 y 1940 el centro de procesamiento de inmigrantes de San Francisco repatriara a más de un millón setecientos mil emigrantes chinos a los que el gobierno estadounidense les negó su estadía.
El problema que tienen es que, a diferencia de los chinos de fines del siglo XIX, los hispanos representan una fuerza demográfica que ya suma 40 millones, con un poder adquisitivo superior a los $800 mil millones anuales –mayor que toda la economía canadiense– y un poder político que además de contar con 24 representantes y 2 senadores en el Congreso de EEUU, fue crucial para que Bush alcanzara un segundo término en la presidencia y nombrara a su gabinete a Alberto Gonzales como secretario de Justicia y a Carlos Gutiérrez de Comercio.
Por consiguiente, parece difícil que puedan lograr sus propósitos aunque hay que estar vigilantes, porque detrás de ese fervor patriótico existe un racismo enmascarado que aprovecha la histeria terrorista para adelantar su agenda xenófoba sin ningún reparo.
