El Virus Ibérico de los 15 Minutos Comunicantes

Escrito por Rissig Licha 21 Oct 2014 | Sobre: Comunicaciones, TV, Red, Twitter, Telerrealidades, YouTube, Ciberespacio, SMS, Discurso Público, Espectáculo, Crisis, Huella digital, España, Vargas LLosa, Ébola, Virus, Benavente

MIAMI—La gripe, la varicela y hasta el ébola palidecen ante él. No tiene rival. Desconoce fronteras. No respeta razas, culturas o credos. Ni protocolos. Ni horarios. Nada ni nadie le para, ni siquiera la autoridad. Campea por doquier. De la noche a la mañana aparece. Establece su presencia. Convoca. Alarma. Denuncia. Acusa. Sentencia. Impacta a toda la sociedad. Es tema del momento. Llama la atención, adquiere fama y, en los casos más extremos, hasta notoriedad. Es, nada más ni menos, que El Virus Ibérico de los 15 Minutos Comunicantes, una variación del ébola que afecta la lengua produciendo diarrea y vómito de expresiones, algunas razonables, otras irracionales y, muchas otras, meramente galimatías que dejan a la audiencia en un desconcierto total.

La existencia de este brote viral que se propaga a diario vía la pandemia que viabilizan los medios comunicantes sirve para confirmarnos que estamos rodeado por una civilización del espectáculo en la que hay cabida para cualquier representación como queda validado por la aparición de tantos actores sobrecogidos por este mal—desde el paciente protagonista hasta el vocero que asume el papel de alter ego del primero a través de un selfie o de un video de autor del bravío marido—en la obra de mayor discusión y atención pública en cartelera popular: El Virus Ibérico de los 15 Minutos Comunicantes.

La obra, que lleva varias semanas en cartelera, ha captado la atención del mundo entero. Mas es en la España de Benavente dónde la taquilla resulta insuficiente aun cuando vía la gratuidad de la Red pocos son los que no se han enterado de las más recientes peripecias del elenco que escenifica un nuevo acto cada día de acuerdo al guión, una veces improvisado otras veces ensayado, con el que develan sus revelaciones que los medios de comunicación devoran con mayor gusto y afán que un perro callejero un hueso.
Romero. Limón. Mesa. Excálibur. Cuatro actores de reparto—cuatro que hablan y uno quien, hasta su trágica salida de escena, ladraba—han acaparado la atención de la sala que ha seguido todas y cada una de las incidencias de la trama. Apenas días atrás todos eran desconocidos mas hoy, en función del impacto de sus actuaciones, disfrutan de sus quince minutos de fama, según la profecía de Warhol, en esta telerrealidad viral que les ha catapultado a ser tópicos de discusión diaria en cafés, plazoletas, platós y, por supuesto, la Red.

La trama de esta obra por entrega devela la realidad imperante en el nuevo mundo de la comunicación digital en el que reina, a diferencia de modelos anteriores de un mundo análogo y unidireccional, la pluralidad y multilateralidad de un discurso público que, vía la entrada y salida de los personajes a escena, en ocasiones se disuelve en silencios inquietantes y otras veces se conturba en alharacas desconcertantes para una audiencia que vive el espectáculo como si fueran las incidencias de un videojuego más de la colección de ofrecimientos de Microsoft.

Al revisar quiénes son los principales personajes de la obra nos damos cuenta cuánto ha cambiado el dramaturgo digital de turno la realidad de un entorno comunicacional a tiempo completo y con diversos escenarios que demanda de mayor actividad que los monólogos que tanto caracterizaron otras épocas. El drama se desarrolla en un hospital madrileño. Cuenta con una heroína, un defensor de la fe y el honor, una celestina y un mártir.

La heroína. Romero, Teresa. Auxiliar de enfermería. Voluntaria y solidaria. Encargada del cuido del sacerdote español de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios enfermo de ébola Manuel García Viejo durante su estadía en Sierra Leona. El Cid Campeador del siglo XXI, Limón, Javier. Marido de Teresa y defensor de su honor. La Celestina, Mesa, Teresa. Amiga íntima de la otra Teresa y vocero de la familia. El Mártir. Excálibur. La mascota de Teresa y Javier sacrificado por la Santa Inquisición de la Sanidad Pública madrileña.

Estos protagonistas de la telerrealidad de turno marcan el paso comunicacional en un país conmovido por el virus de ébola y atento al capítulo diario de El Virus Ibérico de los 15 Minutos Comunicantes. Teresa, Sor Teresa para tantos, mejora, según Teresa la Celestina. Excálibur pasó a la inmortalidad. Y Limón, El Cid, defiende el honor de Sor Teresa con ferviente apego a la más ilustre tradición de la hidalga caballería peninsular.

En los episodios por venir, sin embargo, se percibe, según los avances, cierta influencia en el guión de esta telerrealidad de una la obra de Benavente, la de Los Intereses Creados. Especulan muchos sobre jugosos contratos para entrevistas, libros y hasta un largo metraje, amén de demandas por daños y perjuicios por el deshonor de la heroína, confirmando que todo el mundo tiene su precio y que, tanto la fama como la notoriedad, son valores para aprovechar.

Fuera de escena ha quedado relegado a un papel de segunda una pléyade de actores por las comisiones, omisiones, vejaciones u olvidos cometidos en el rol que le tocó jugar en otra obra que estuvo en cartelera antes de El Virus Ibérico de los 15 Minutos Comunicantes, Adivina quién llegó a España, una obra de varios actos, sobre la llegada del virus de ébola al país ibérico contó con dos protagonistas: Mato, Ana, Ministra de Sanidad y Rodríguez, Javier, Consejero de Sanidad de Madrid.

Estas dos obras de la telerrealidad cotidiana han marcado algunas innovaciones comunicacionales que, definitivamente, eran impensables en el siglo XX en el manejo de crisis sanitarias. Ayer, solía haber un vocero oficial, ya sea del Gobierno o de la institución sanitaria que daba avances sobre la salud de los afectados. Ahora, los pacientes tienen un vocero que diariamente se reúne con la Prensa para emitir un informe de progreso sobre el estado de salud del enfermo. Ayer, eran los medios de comunicación los que se encargaban de diseminar la información. Hoy, los mismos protagonistas, usan sus propios medios digita

Mientras tanto, los mensajes por SMS de Sor Teresa, las intervenciones diarias de la Celestina, las cartas y videos vía Twitter y YouTube desde su calabozo de cuarentena de El Cid sostienen los noticieros ibéricos fomentando la sintonía de todo aquél interesado en este drama digital sobre El Virus Ibérico de los 15 Minutos Comunicantes, así transfigurando cómo se gestiona la comunicación de una crisis pública en esta Era Digital.

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